No demonicemos a los pilotos

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De lo que se está hablando muy poco, o nada, es de la explícita mención que el informe del BEA elaborado tras la investigación de Germanwings recogía en las recomendaciones finales: “Dada la estrecha interdependencia entre los asuntos relacionados con la certificación médica aeronáutica de los pilotos y los asuntos relacionados con la asistencia a pilotos en aquellas situaciones con riesgo de pérdida de licencia, las recomendaciones de seguridad siguientes deben considerarse como un único paquete y se deben implementar juntas. Su tratamiento por separado, o la implementación de tan solo una parte de ellas, podrían ser contraproducentes y no prporcionarían las ventajas de seguridad esperadas.”

Inmedaitamente después de conocerse la catástrofe, las compañías aéreas se apresuraban a implementar como medida interna la obligatoriedad de que siempre permanecieran dos personas en el cockpit. Hace pocos días, las aerolínieas alemanas reculaban y anunciaban que dejarían de seguir la recomendación en breve.

Justo dos meses antes, Günter Lubitz, el padre del piloto Andreas Lubtiz, eligió no exento de polémica, la fecha del segundo aniversario para presentar un informe con una versión alternativa a lo ocurrido ese fatídico 24 de marzo de 2015 y para afirmar ante la prensa que “nuestro hijo no estaba deprimido en el momento de la caída.”

Lubitz padre abrió de nuevo el debate y al hacerse público su informe, estos últimos días mucho se está hablando sobre las recomendaciones finales del informe. En él se animaba a los Estados a elaborar directrices que permitieran a los profesionales sanitarios a informar sin consecuencias legales de la salud mental de un determinado paciente si pudiese afectar a la seguridad pública, de que desde EASA se definieran modalidades bajo las cuales se permitiría que los pilotos pudiesen volar mientras toman medicación antidepresiva o sobre la necesidad de solicitar el historial de problemas psiquiñatricos preciao a expedir un certificado médico aeronaútico de clase 1.

Durante la semana de concienciación sobre salud mental, que hoy termina, diversos colectivos de pilotos han aprovechado para mostrar sus inquietudes acerca de las nuevas reglas propuestas que podrían suponer augmentar el estigma en torno a la salud mental en el sector, considerando incluso que éstas podrían ser contraporducentes.

El Dr. Rob Hunter, jefe de seguridad en vuelo y examinador médico aeronáutico de BALPA considera que “si los pilotos sienten que no pueden estar abiertos respecto a su salud mental por tempor a perder su trabajo, estos sólo serviría para empujar el problema a la clandestinidad.”

Cabe no olvidar que el BEA también recomendaba a EASA que se asegurara de que los operadores proumeven la implmentación de grupos de apoyo para pilotos que garantizaran la confidencialidad en un entorno laboral de cultura justa y de que se apoyara y orientara a los pilotos con el objetivo de prestarles ayuda, garantizar la seguridad del vuelo y hacer que retomen sus actividades de vuelo, cuando sea posible.

Apoyo la necesidad de que se realicen evaluaciones psicológicas, no solo cuando los pilotos inicien su carrera o sean empleados por primera vez por una aerolínea, sino también en las revisiones regulares de salud que permita ayudarles si surgen complicaciones más adelante.

Sin embargo,  urge exigir a las autoridades aeronáuticas que velen porque las compañías creen entornos reales de confianza en que los pilotos puedan hablar de su salud mental sin miedo a perder su empleo. Para que se implmenten programas de apoyo que roman con el estigma y que eviten que estos problemas sean ocultados por los profesionales. La evidencia muestra que la confianza y el apoyo real es la mejor manera de identificar y tratar los problemas de salud mental que no siempre deben ser entendidos como un obstáculo para convertirse o seguir ejerciendo como piloto.

Pero no solo eso, es urgente también que las autoridades actuen y pongan fin a las prácticas en que las compañías aéreas interpretan las normativas al entender que les es más favorable en detrimiento de sus empleados. Evitando que con su complicidad , se produzcan anomalías laborales en la aviación estableciendo relaciones laborales inciertas, que fatigan a los pilotos y les situen en la precariedad, no solos contribuye a prevenir posibles problemas de salud de los profesionales, sino que agumenta la seguridad de las operaciones.

Estas causas latentes existían antes de Germanwings y lamentablemente, siguien latiendo hoy. No demonicemos a los pilotos, apoyémosles y apliquemos medidas conjuntas.

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