“Mamá, papá: quiero ser piloto”

Probablemente en más de una ocasión hayas pensado que has pagado demasiado por un billete de avión en concreto. Es posible que esto sea así, pero te sorprenderá saber que en la mayoría de las ocasiones es el piloto quien está pagando el precio más caro por su asiento.

Ser piloto comercial ha pasado de ser una profesión de élite a un ejemplo dramático de absoluta precariedad laboral. No sólo los sueldos han caído en picado, sino que las condiciones laborales de antaño se han visto evaporadas, en España, hasta un 40%. Además, tampoco podemos olvidarnos de los miles y miles de pilotos que están engrosando las listas del paro.

En los últimos tiempos, las compañías aéreas han pasado de contratar a un piloto de forma directa a, por un lado, ofrecerles un trabajo como autónomos o subcontratados a través de una tercera empresa y cobrando por hora de vuelo. Y, por otro lado, a cobrar en otros muchos casos a sus pilotos por trabajar. ¿Conocen ustedes alguna otra profesión donde esto ocurra?

base_image

La degradación laboral funciona de la siguiente manera: el aspirante a piloto acude a una escuela de vuelo e inicia su formación, por la que paga entre 70.000 -100.000€ para el curso inicial. Tras mucho estudio y dedicación, el aspirante se licenciará como piloto con unas 200 horas de vuelo y, como en cualquier formación, el siguiente paso lógico será buscar empleo. Y aquí es cuando, después de tener que hipotecarse para pagar la formación, continua el suplicio de todo piloto. Respuestas como: “no hay convocatoria abierta”, “tienes pocas horas de experiencia en tu logbook (registro de horas de vuelo)” o “inténtalo de nuevo el año que viene” se convertirán, salvo en casos muy excepcionales, en su pan de cada día.

Acceso a la profesión: no cobrar vs. pagar por trabajar

Las compañías, en su derecho de establecer unos determinados requisitos, suelen exigir unas 1000 horas de vuelo para poder acceder a los puestos de cadete. Lo que se traduce en unas cinco veces más horas de las que el piloto dispondrá tras salir de la academia. Esta brecha es prácticamente insalvable y de ahí que los nuevos licenciados se vean obligados a explorar vías alternativas para sumar horas de vuelo. Una de las vías alternativas que tienen los pilotos es ser instructor de vuelo en academias. Podría decirse que es la mejor de las opciones, pero a veces los pilotos no cobran y, además, su escasez de experiencia puede afectar negativamente a la calidad de la formación que reciban los estudiantes.

En este sentido, los pilotos de línea aérea no sólo son apasionados de la aviación, sino que saben gestionar sistemas sofisticados y muy complejos y trabajar en equipo; son capaces de trabajar y tomar decisiones bajo presión, además de adaptarse al entorno rápidamente. Con todo esto, sería indudable pensar que la formación y la preparación de estos profesionales es rigurosa y muy estricta. Sin embargo, estamos bajo mínimos.

665b38bfbd430fc60833857862266575

La segunda vía alternativa que tienen los pilotos para encontrar trabajo es pagar a un bróker o agencia por buscar un empleo; una tendencia en auge a la que las propias aerolíneas se han sumado. Las compañías ofrecen la posibilidad de volar de manera temporal previo pago de unos 40.000€. Una forma no sólo de ahorrar gastos en recursos humanos, gestión y formación, sino de  tener pilotos gratis y tener ingresos extraordinarios. ¿Quién dijo que el negocio de las aerolíneas estaba solo en el transporte de pasaje o carga?

El Pay to Fly (pagar por volar) es una iniciativa que pretende facilitar el acceso de los cadetes a la profesión, pero lo cierto es que los profesionales del sector lo consideramos un abuso de la posición dominante que tienen las compañías sobre los futuros pilotos. Ya que el precio que deben pagar los recién titulados con poca experiencia, es muy alto por poder hacer realidad su sueño de volar profesionalmente. Liderados por la ECA (European Cockpit Association) ya son muchos ya los colectivos de profesionales tanto a nivel nacional como internacional que han cerrado filas en torno a los noveles, manifestando su malestar y advirtiendo de las nefastas consecuencias para el sector, los profesionales e incluso la seguridad. Y es por ello que se ha instado a los mandatarios europeos y a la EASA (Agencia Europea de Seguridad Aérea) a tomar medidas decisivas y efectivas para prohibir los esquemas del pay to fly y terminar con este abuso.

Igualdad de oportunidades. ¿Una quimera?

Lejos quedan los tiempos en que la formación era gratuita, a la que se accedía mediante oposición pública y la superación de pruebas. Ya nadie recuerda el modelo europeo de selección de aspirantes y desaparecidos están los programas de formación patrocinados por las compañías aéreas. Estamos en la era de las escuelas privadas. Centros aprobados, autorizados y supervisados por la autoridad aeronáutica en cuanto a los requisitos que debe cumplir como organización de formación, pero con total libertad de selección y admisión de alumnos.

Tras la privatización y liberalización de la formación aeronáutica en los años 90, no existe ayuda pública económica de fomento al estudio dirigido a formarse en este ámbito. Este hecho choca frontalmente con la obligación del estado de garantizar la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos ante la vida, ya que tan sólo unos pocos privilegiados pueden acceder a la profesión. La desigualdad social y el agravio que esto supone demuestra que la profesión de piloto puede llegar a ser más una cuestión de dinero que de aptitudes y capacidades.

Tras retirarse por completo de su responsabilidad de seleccionar perfiles adecuados, no es de extrañar que las compañías aéreas hayan empezado a quejarse de los estándares de calidad de los nuevos pilotos y, a reconocer que, en ocasiones, les cuesta encontrar a suficientes candidatos capacitados.

Parece que durante las dos últimas décadas mucha gente ha salido beneficiada de esta situación, sin embargo, ahora que las compañías padecen las consecuencias de un modelo educativo y laboral pernicioso, resulta un buen momento para establecer cambios. Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo, alentando a los jóvenes a unirse al sector sin ser condenados a una explotación financiera, en ocasiones, a cambio de un sueño truncado.

Anuncios

Un comentario en ““Mamá, papá: quiero ser piloto”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s