2016: año de récords, nuevas rutas y esperanzas renovadas

Este 2016 ha sido un año en el que las cifras de pasajeros y operaciones han crecido en prácticamente todos los aeropuertos españoles. También ha sido un año con nuevas rutas y nuevas alianzas. Aunque también ha sido un año que no ha brillado por mejoras sustanciales en materia de seguridad. Vayamos por partes.

Año de récords

Los aeropuertos tienen como función principal ejercer de intercambiadores de transporte y son, además, centros de creación de empleo y riqueza. Según datos de AENA, en 2016 han pasado 3.043.645 personas por el aeropuerto de Barcelona, lo que se traduce en un incremento del 9,1% respecto del mismo mes del año pasado. Las cifras acumuladas son igualmente excelentes: hasta noviembre, el tráfico de pasajeros por las instalaciones de El Prat ha sido de 41.152.088 personas, un 10,9% más que en 2015. Estas suculentas cifras si algo revelan es la potencialidad transversal de Barcelona y Cataluña, que nos hacen coincidir con las declaraciones del Conseller de Territori, Josep Rull, cuando describe que: “Barcelona funciona como destino por su peso económico y turístico, que la sitúa al nivel de otras ciudades globales”. Vemos como poco a poco, la máxima de creación de “empleo y riqueza” ya se está aplicando en Barcelona.

Nuevas rutas y sinergias

Sin lugar a dudas, otra razón por la que todos los amantes de la aviación, los pasajeros frecuentes o los viajeros catalanes estamos de enhorabuena es la apertura de nuevas rutas con la ciudad condal. Si bien es cierto que esto no debe ser siempre motivo de celebración, ya que, como siempre he mantenido, las administraciones públicas no deben financiar empresas privadas como son las low cost porque éstas, en última instancia, pueden primar sus beneficios privados sobre el interés general del usuario, este 2016 nos ha dejado un ejemplo encomiable de cooperación institucional y de responsabilidad empresarial.

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Esta buena praxis empresarial y de sinergias institucionales la encontramos en Norwegian y el Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona, el cual está compuesto por la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, la Cámara de Comercio de Barcelona y AENA, quienes  pretenden lograr más vuelos directos desde la capital catalana. La historia de ambos entes ha sido desde el principio de confianza mutua.

La compañía escandinava, que cuando llegó a Barcelona por primera vez estuvo utilizando un espacio cedido por Barcelona Activa, anunció recientemente que duplicaría su plantilla en el Prat, pasando de las 354 personas que emplea actualmente a las 755 que prevé alcanzar en agosto del 2017, el equivalente a un crecimiento del 113%. La compañía noruega uniría Los Ángeles, San Francisco, Nueva York y Miami con Barcelona. Para Jaume Collboni, la colaboración brindada por las administraciones a Norwegian descansa en el cumplimiento de un “modelo económico justo, sostenible y de creación de empleo de calidad”. Sobre este último punto, confiamos en que la empresa no contrate a sus trabajadores a través de empresas de trabajo temporal o bien sus condiciones laborales sean inferiores a la media del sector aéreo. Trabajar es importante, sí; pero también lo es bajo unas condiciones que permitan al individuo desarrollar su vida con plenitud.

En todo caso, los nuevos destinos de Norwegian, así como los de IAG, el grupo propietario de Iberia, Vueling y British Airways, que conectará el próximo mes de junio Barcelona con varios destinos de Estados Unidos, Latinoamérica y Asia a través de vuelos low cost, no sólo mitigarán el agravio histórico de las conexiones entre la ciudad condal y las principales ciudades del mundo, sino que incentivarán que Barcelona se convierta en la sede de las empresas americanas que deseen establecerse en la península.

En este sentido, el hecho de que el Aeropuerto de El Prat aumente sus conexiones directas a nivel internacional se potenciará cuatro aspectos fundamentales. El primero de ellos es que se fortalecerá la conectividad catalana; el segundo es que las nuevas rutas podrán suplir las necesidades de muchos usuarios y colectivos, como el mundo académico; la tercera razón descansa en la representatividad que Barcelona ganaría a nivel global y la última sería que, gracias a la conectividad y la representatividad internacional, Barcelona podría convertirse en un hub –centro de una red de actividad- de Europa.

Esperanzas renovadas: voluntad y conciencia colectiva

A pesar de que estas compañías low cost están materializando el sueño de muchas personas y, en muchos casos, están introduciendo mejoras sustanciales en el mercado, lo cual de manera colateral afecta positivamente en las operadoras tradicionales, no podemos ni consentir ni conformarnos con que el aeropuerto de Barcelona pueda acabar dominado por las compañías de bajo coste. Con el caso de Norwegian hemos visto como la unión de diversas instituciones, una gran oportunidad de negocio y la buena voluntad empresarial pueden dar lugar a prometedores resultados. Así, es preciso dirigir todos nuestros esfuerzos en captar también otro tipo de operadores, los cuales permitan la libre regulación entre la oferta y la demanda y que, además, el pasajero pueda elegir qué tipo de compañía, low cost o tradicional, desea contratar para realizar un determinado viaje.

Únicamente si somos capaces de garantizar una correcta gestión del sistema podremos mantener el interés de las compañías aéreas en operar en nuestros aeropuertos, evitando pérdidas económicas importantes, molestias a los pasajeros y mala calidad en los servicios, e incluso en casos extremos falta de seguridad.

No podía acabar mi último artículo del año sin hablar del que es el gran tema aéreo: la seguridad. Este 2016 nos abandona con un regusto a quietud y estatismo. Todavía queda mucho por hacer para reducir la tasa de incidentes y accidentes en la nueva generación de CFIT, ALAR y CRM. Y sólo lo conseguiremos a través de la implementación de mecanismos y estrategias que comprometan a los operadores, comerciales o privados, en su aplicación. La voluntad y la conciencia colectiva son claves, como ya he defendido en muchas ocasiones, para impulsar cualquier medida que pretenda solucionar los problemas que nuestro sector tiene enquistados.

A 2017 le pido más voluntad política, menos accidentes y muchos viajes para todos. ¡Felices fiestas!

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